Cuando veo esta clase de juguetitos no puedo ni siquiera imaginar lo bien que se lo pasarán mis hijos cuando sean mayores, y los hijos de mis hijos … (bueno, si todavía nos queda planeta). Acabo de encontrarme con un video del producto DaVinci, un software que usando el Microsoft Surface mezcla la interacción de objetos reales con objetos virtuales. El video dura un poquito pero podéis adelantarlo si os aburre, aunque yo me he quedado ensimismado con todo él.
Siempre me he preguntado con el adelantado de tecnología de los últimos años si realmente el entusiasmo que vivimos ahora mismo por lo que vendrá en 10/20 años es el mismo con el que se vivía hace 300 años… obviamente, en proporción. Supongo que hace 300 años se impresionaban con los inventos que se iban descubriendo, con más elementos atómicos, con más planetas descubiertos. Lo que pasa es que ahora el nivel de descubrimiento y de avance es muchísimo mayor al de entonces, con lo que supongo que aunque en proporción, el entusiasmo es mayor.
Tengo envidia de lo que verán mis hijos y nietos. Aunque, la verdad, no me puedo quejar de lo que estoy viviendo, en medio de esta explosión tecnológica desde los años 70 que me vieron nacer. La calculadora de bolsillo era "el no va más" por aquel entonces, y ahora, tenemos Internet y móvil de bolsillo. ¿ Que vendrá dentro de 30 años más ?
Tengo miedo, emoción, curiosidad … y muchas ganas de poder vivirlo.
Ole, ole y ole. Pedazo de obra artística que han hecho un gran grupo de internautas con sus webcams en sus portátiles, uniéndolas, y haciendo efectos conjuntos de todo tipo. Te sorprenderás cuanto más veas del video, miralo hasta el final porque algunos efectos son sorprendentes.
¡Vaya exactitud! Yo no sabría definir si ha dado 150 o algo más Al menos no ha dicho como he escuchado otras veces … un giro de 360 grados, más que nada, porque no cambias mucho de dirección.
Tanto que se dice de lo "asquerosos" que pueden ser los restaurantes, especialmente los "chinos", me quedé gratamente sorprendido cuando vi esto en un centro comercial de Barcelona. Se trata de una pantalla en la propia puerta del restaurante que muestra imagenes en directo de la cocina, donde se ve a los cocineros trabajar.
Es, sin duda, la mejor forma de dar una gran dósis de confianza al posible cliente que anda por la calle, pues demuestran que no tienen nada que ocultar y que saben que las cosas las están haciendo bien. Nunca me hubiera imaginado esto de un chino, con la fama que tienen.
Yo he trabajado en McDonalds y Telepizza e mis tiempos jóvenes (entre otros, pero por poner alguno famoso) y he visto varias veces coger comida del suelo y otras lindeces gastronómicas que prefiero no contar.