celular

Escrito por Alex como Como la vida misma el 17 de Abril de 2007 a las 10:01 am

¿ Ordenador o computador ? La cohesión del lenguaje

Reflexión sobre el origen y el uso de dos vocablos que todos usamos prácticamente todos los días, dependiendo de nuestro lugar de nacimiento: ordenador y computador. Los dos se refieren a lo que tenemos delante ahora mismo de nuestros ojos, pero… ¿por qué lo llamamos diferente? ¿cómo hay que llamarlo realmente?

La terminología informática es causa de frecuentes disensiones, apasionadas disputas muchas veces y generalmente desde posiciones irreflexivas, intolerantes e irreductibles. Cuando la masificación de la Informática es innegable urge poner un poco de orden en un tema tan importante como el uso de nuevas palabras en nuestra lengua: el español.

Es oportuno propagar la inquietud por el uso correcto del español cuando en el discurso está involucrada la Informática. Es oportuno porque los medios han tomado parte en ese discurso y, por tanto, la difusión del mismo se hace masiva. Y es natural intentar transmitir esa inquietud a través de los mismos medios utilizados para difundir ese discurso. Parece lógico que ese intento comience por el análisis del término "ordenador".

Describamos en primer lugar el ámbito geográfico donde el término y sus homónimos son usados.

En España el término "ordenador" está muy extendido para designar a "la máquina" por excelencia de la Informática. Hay una minoría, en general universitaria, que usa indistintamente los términos "computadora" (o "computador") y "ordenador". Muchos menos somos los que sólo usamos el término "computadora". Pero solamente en España se usa la palabra "ordenador", que es absolutamente desconocida en América. La comunidad americana de habla española sólo usa la palabra "computador" y también "computadora", aunque esta última en menor medida.

Los términos "ordenador" y "computador/a" no son más que una muestra, aunque , eso sí, muy significativa, de la diversidad existente en nuestra comunidad lingüística sobre el uso de palabras nuevas debidas a la Informática y, en general, a la Ciencia y la Tecnología. Ante esta diversidad caben algunas preguntas. ¿Qué términos se deben usar? ¿Se debe hacer algo para unificar la terminología informática? ¿Se puede hacer algo? ¿Tiene sentido hacerlo? Existe una preocupación real por defender el idioma de un uso irreflexivo y, por tanto, incorrecto del mismo. No es nuestro objetivo, aquí y ahora, analizar esta importante cuestión general, quizá la más importante cuestión actual de la cultura hispánica.

Permítasenos, antes de retomar el hilo, invocar un paradigma lingüístico cuya fuente, para mí al menos, es el académico Gregorio Salvador. Dice D. Gregorio, en síntesis, que hay que hacer un esfuerzo por mantener la cohesión del lenguaje. Cohesión procede de cohaesum, supino del verbo latino cohaerere, que significa estar unido. De acuerdo a ese principio, parece claro que un mismo concepto u objeto informático no debe recibir nombres distintos dentro de una misma comunidad lingüística. No merecería la pena escribir estas líneas sin estar convencido de la importancia de intentar mantener, dentro de los límites razonables, un español cohesionado en estas parcelas nuevas de la cultura.

Retomemos el hilo argumental después de esta declaración de principios. Aún no hemos aludido a todos los homónimos de "ordenador" que se han usado en español. Antes que "ordenador", en España se usó la palabra "calculadora". En los años 50 los pioneros españoles, encabezados por el Prof. García Santesmases (+ 1989), utilizaban ese término. Pongamos de relieve que en 1946 se publicó el artículo "Preliminary discussion… calculator", germen de la estructura que desde entonces lleva asociado el nombre de su inventor, John Von Neumann, estructura que desde entonces tienen las computadoras. Como se ve, los pioneros usaban la palabra "calculator". Sus seguidores españoles no hicieron más que "españolizar" el término que fue usado incluso durante toda la década de los 60.

Trasladémonos ahora a Francia. Hacia 1962 aparecen dos palabras nuevas en los ambientes universitarios franceses: "Informatique" y "Ordinateur". Ambas tienen una rápida difusión y aceptación en el país vecino. Por ejemplo en 1963 ya existía en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Toulouse un "Laboratoire d'Informatique". En España se adoptó rápidamente la palabra Informática, pero esa rapidez no se dio con la palabra "ordenador". Prueba de ello es la traducción del libro "IFIP-ICC Vocabulary of Information Processing", Ed. North Holland, 1966. Dicha traducción fue hecha por un grupo mixto de informáticos procedentes de la Universidad, del C.S.I.C. y de la industria informática, por lo que representa fielmente el estado de la Informática española en aquel tiempo. Pues bien, "computer" se tradujo por "calculadora".

La palabra "ordenador" aparece escrita por primera vez en un diccionario de Informática en español en 1972. Es el Diccionario-Glosario de Proceso de Datos Inglés-Español, IBM, 1972. La adopción del galicismo tiene un éxito fulgurante, directamente proporcional al crecimiento de usuarios de Informática, influidos por los profesionales comerciales. En la Universidad y los Centros de Investigación el número de personas y los medios dedicados a la Informática no crecían al ritmo que requerían los tiempos. No dio tiempo a reparar en este fenómeno lingüístico. Bastante había con hacer lo que se podía, como para preocuparse, además, de los fenómenos sociolingüísticos.

Todos adoptamos la palabra "ordenador". Pero ¡es tan apasionante la lengua! Sobre todo para un profesor. Es imposible sustraerse al impulso de reflexionar sobre la mejor forma de comunicar conocimiento. Y con el tiempo uno se va preguntando sobre el origen y la corrección de las palabras que emplea, y de las que emplean los otros.

Hoy en la elección, si es que hemos de elegir un término, no entra ya "calculador/a". Desde hace mucho tiempo, la palabra "calculadora" se reserva para las maquinitas aritméticas de mano y las derivadas de ellas. Ahora la elección está entre "ordenador" y "computador/a". El género carece de importancia. Un "computador" (masculino) es un sistema (masculino) y una "computadora" (femenino) es una máquina (femenino). Pero es curioso que sólo se diga "ordenador" y no "ordenadora". Esta curiosidad queda para los estudiosos de los fenómenos sociolingüísticos.

Ahora bien, vamos al fondo. ¿Qué significa "ordinateur"? No se debe entrar al trapo de los que defiendan el uso de la palabra ordenador porque éste realiza "ordenaciones" (operaciones de ordenación). Puede hacer más, muchísimo más, que ordenar elementos ordenables. Admitir esa denominación por esa causa sería como admitir la designación del todo por una parte solamente. Tampoco es válido el argumento basado en la acepción de "orden" como "instrucción". "Ordinateur" viene definido en francés así "…qui émite ordres". En definitiva, quien da órdenes, no quien las recibe. Por tanto el uso de la palabra ordenador es una incorrección semántica.

Incluso en posesión de los conocimientos ya expresados, cuando nos dirigimos genéricamente a destinatarios de la comunidad hispanohablante, o a un miembro no español de la misma, empleamos el término "computadora". Sin embargo, cuando el destinatario es español, solemos usar el término "ordenador". Es decir, constatamos un hecho, el estado de descohesión lingüística, y lo mantenemos. Somos conscientemente incoherentes. Los hispanoparlantes de otros continentes no. Siempre usan "computador/a", siempre. Y no van a cambiar. Tienen la razón de la fuerza numérica, pues son casi diez veces más que nosotros. Y nosotros, los españoles, carecemos de argumentos lingüísticos sólidos para convencerles.

¿Qué podemos hacer aquí? Sería más lógico que, si hay que hacer algún cambio, lo hiciésemos nosotros. Deberíamos hacerlo en aras de la cohesión de nuestra lengua. Sería hermoso el no seguir ejerciendo el españolísimo "sostenella y no enmendalla".

Antonio Vaquero Sánchez es catedrático de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad Complutense de Madrid. Publicado en El Mundo en Febrero de 1997.

La pena es que la descohesión linguística existe en casi todas las ramas de la ciencia y tecnología: coche – carro, estilográfica – pluma fuente, bolígrafo – esferógrafo, manzana de casa – cuadra de casas… ¿alguien conoce más?

¿No sería lógico que, ante la salida de cualquier aparato o dispositivo, maquinaria etc, una sección de la Academia y sus correspondientes americanas se pusieran de acuerdo para denominar al objeto por igual y darlo a conocer? Lo que se hace ahora es traducir directamente del inglés (normalmente) y adaptarlo al español, en cada sitio a su manera. De ahí que aquí digamos móvil y en América celular.

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Escrito por Alex como Como la vida misma, Humorcete el 29 de Marzo de 2006 a las 12:01 pm

El móvil no puede estar quieto

Últimamente he tenido que usar el móvil más de lo normal y he visto usarlo a mucha gente, y me he estado dando cuenta de una cosa muy curiosa: parece que el móvil no ha de quedarse inmóvil en ningún momento.

En primer lugar, que no sé por qué se llama móvil, cuando móvil es que puede moverse o puede ser movido, así que cualquier objeto que podemos mover es un móvil. ¿Por qué entonces se ha quedado este aparetillo tecnológico con tal cualificado y genérico adjetivo? Además en inglés también se usa mucho "mobile", en lugar de "celullar" que sería más exacto, como en otros países hispanos que lo llaman celular, que es verdaderamente el nombre que más define la tecnología de ese pedazo de plástico andante.

Además de eso me doy cuenta de que el "móvil" no puede estar quieto. ¿Os habeis dado cuenta la cantidad de gente que no sabe quedarse quieta mientras habla? Si vais a la puertas de "El Corte Inglés" donde siempre a todas horas está quedando alguien, veréis que cuando alguien esta quieto esperando presumiblemente y recibe una llamada (por ejemplo, típica de que "voy a llegar tarde") empieza a andar inconscientemente por toda la plaza mientras habla con el "tardón", y cuando cuelta vuelve a su punto de espera y se sienta de nuevo.

En otros casos, en mi oficina, veo a gente que recibe una llamada y sale a la calle para contestarla (estamos en un local) pero una vez en la calle … ¡empiezan a moverse! de un lado para otro, como si el móvil les incitará a hablar+moverse al mismo tiempo. ¿Que pasa, que por que es móvil hay que moverlo? ¿Y que harías en un ascensor (si consigues cobertura, que esa es otra)?

Y luego está el apunte de que parece ser que con los móviles uno está más perdido del mundo sin enterarse de lo que pasa a su alrededor. Se supone que cuando no había móviles, con el teléfono fijo de casa, estabas en el pasillo hablando y el mundo que seguía a tu alrededor (el de tu casa) era tangible, era parte de tí todavía. Me explico, pasaba tu madre o hermano y te decía algo y tu pues de alguna forma conseguías atenderle, por si reclamaban que dijeras algo especial a la persona con la que estás hablando. Pero con el móvil es otro mundo distinto. ¿No veis que la gente que habla por el móvil parece que se autoaisla en una burbuja y que aunque "te quiere atender a lo que le digas" parece que te hace gesto de hacerlo pero nunca lo hace? Es como un "si, si, esper… si si, espera un momen… si si", pero no te hace caso, y al final cuelga la llamada sin que se haya enterado de eso tan importante que tenías que comentarle antes de terminar la comunicación.

Y ya para terminar como análisis de éste pequeño aparetejo, comentar el aumento considerable de volumen que sufrimos cuando hablamos con el "celular". ¿Que pasa, que están más lejos las personas porque van con móvil? En casa cuando hablamos con alguien de otra ciudad no gritamos tanto. No es por el sonido de la calle, no es por las obras, en las oficinas pasa lo mismo, sino observad a partir de ahora. Las llamadas que se reciben por fijo tienen un volumen mucho menor que las que se reciben a los móviles.

Así que es innato e inconsciente llamarlo móvil cuando es celular, moverse mientras que se usa, abstraerse del mundo y subir el volumen… ¡vaya aparato más raro!… y ciertamente útil y necesario en esta sociedad.

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