lenguaje

Escrito por Alex como Como la vida misma, Palabras el 20 de Junio de 2007 a las 5:45 pm

Pleonasmos y estar seguro

En Lingüística, el pleonasmo es una figura de construcción en la que existe redundancia entre términos contiguos, allí donde uno califica a otro. Es decir, es una oración en la que se emplea uno o más vocablos innecesarios por ser obvios. Por ejemplo: subí hacia arriba; entré hacia dentro.

En base a un pleonasmo que salió en una conversación me surgió otro debate sobre la clásica pregunta "¿Estás seguro?". Vamos a poner un ejemplo para entenderlo:

Persona 1: ¿Has encendido el ordenador?
Persona 2: No
Persona 1: ¿Estás seguro?

En este punto nos encontramos con el eterno dilema. Si se contesta de manera larga como por ejemplo "Si, estoy seguro", o "No, no lo he encendido", no tenemos problema de entendimiento. El problema surge con el lenguaje hablado rápido (como por ejemplo con el tema de los céntimos de euro).

Si se contesta un simple "No", puede significar que:
a) No estás seguro, con lo que puede que esté encendido
b) No de nuevo, con lo que aseguras que no está encendido

Si se contesta un simple "Si", puede significar que:
a) Si estás seguro, de que no lo has encendido
b) Si, como respuesta alternativa y cambiando tu opinión (esta es la menos entendida).

¿A que os ha pasado alguna vez esta tesitura? Normalmente cuando se dice la misma respuesta a la primera tras un "¿estás seguro?" siempre se suele decir "¿estás seguro de que no , o no estas seguro?".

Me encantan estos pequeños "agujeros" de entendimiento de nuestro lenguaje hablado rápido…

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Escrito por Alex como Humorcete el 1 de Mayo de 2007 a las 1:06 pm

El destino de las letras

Espero que este email que me ha llegado sea una broma… pero es gracioso:

Acabo de recibir un e-mail de Pepe Perona, el maestro de Gramática, reproduciendo otro que le ha enviado no sabe quién. Desconocemos el nombre del autor original; así que, en esta versión postmoderna del manuscrito encontrado, me limito a seguir el juego iniciado por mano genial y anónima. El maravilloso texto se refiere a una supuesta reforma ortográfica que va a aplicar la Real Academia, a fin de hacer más asequible el español como lengua universal de los hispanohablantes y de las soberanías soberanistas. Y lo reproduzco con escasas modificaciones.

Según el plan de los señores académicos –expertos en lanzada a moro muerto-, la reforma se llevará a cabo empezando por la supresión de las diferencias entre c, q y k. Komo komienzo, todo sonido parecido al de la k será asumido por esta letra. En adelante se eskribirá kasa, keso, Kijote. También se simplifikará el sonido de la c y la z para igualarnos a nuestros hermanos hispanoamerikanos: “El sapato ke kalsa Sesilia es asul”. Y desapareserá la doble c, reemplazándola la x: “Mi koche tuvo un axidente”. Grasias a esta modifikasión, los españoles no tendrán ventajas ortográfikas frente a los hermanos hispanoparlantes por su estraña pronunsiasión de siertas letras.

Se funde la b con la v, ya ke no existe diferensia entre el sonido de la b larga y la v chikita. Por lo kual desapareserá la v y beremos kómo obbiamente basta kon la b para ke bibamos felises y kontentos. Lo mismo pasará kon la elle y la ye. Todo se eskribirá kon y: “Yébame de biaje a Sebiya, donde la yubia es una marabiya”. Esta integrasión probokará agradesimiento general de kienes hablan el kasteyano, desde Balensia hasta Bolibia.

La hache, kuya presensia es fantasma en nuestra lengua, kedará suprimida por kompleto: así, ablaremos de abichuelas o alkool.Se akabarán esas komplikadas y umiyantes distinsiones entre echo y hecho, y no tendremos ke rompernos la kabesa pensando kómo se eskribe sanaoria. Así ya no abrá ke desperdisiar más oras de estudio en semejante kuestión ke nos tenía artos.

Para mayor konsistensia, todo sonido de erre se eskribirá con doble r: “El rrufián de Rroberto me rregaló una rradio”. Asimismo, para ebitar otros problemas ortográficos se fusionan la g y la j, para ke así jitano se eskriba komo jirafa y jeranio como jefe. Aora todo ba con jota de kojer. Por ejemplo: “El jeneral korrijió los korreajes”. No ay duda de ke estas sensiyas modifikasiones arán ke ablemos y eskribamos todos kon jenial rregularidad y más rrápido rritmo.

Orrible kalamidad del kasteyano, jeneralmente, son las tildes o asentos. Esta sankadilla kotidiana desaparese kon la rreforma; aremos komo el ingles, ke a triunfado unibersalmente sin tildes. Kedaran eyas kanseladas en el akto, y abran de ser el sentido komun y la intelijensia kayejera los ke digan ke se rrefiere kada bocablo: “Obserba komo komo la paeya”.

Las konsonantes st, ps, bs o pt juntas kedaran komo simples t o s, kon el fin de aprosimarnos a la pronunsiasion ispanoamerikana y para mejorar ete etado konfuso de la lengua. Tambien seran proibidas siertas asurdas konsonantes finales ke inkomodan y poko ayudan al siudadano: “¿Ke ora da tu rrelo?”, “As un ueco en la pare” y “Erneto jetiona lo aorro de Aguti”. Por supueto, entre eyas se suprimiran las eses de los plurales: “La mujere y lo hombre tienen la mima atitude y fakultade inteletuale”.

Yegamo trite e inebitablemente a la eliminasion de la d del partisipio pasao y kanselasion de lo artikulo, impueta por el uso: “E bebio te erbio y kon eso me abio”. Kabibajo asetaremo eta kotumbre bulgar, ya ke el pueblo yano manda, kedando suprimia esa de interbokalica ke la jente no pronunsia. Adema, y konsiderando ke el latin no tenia artikulo y nosotro no debemo imbentar kosa ke Birjilio, Tasito y lo otro autore latino rrechasaba, kateyano karesera de artikulo. Sera poko enrredao en prinsipio, y ablaremo komo fubolita yugolabo en ikatola, pero depue to etranjero beran ke tarea de aprender nuebo idioma rresultan ma fasile. Profesore terminaran benerando akademiko de lengua epañola ke an desidio aser rreforma klabe para ke nasione ispanoablante gosemo berdaderamente del idioma de Servante y Kebedo.

Eso si: nunka asetaremo ke potensia etranjera token kabeyo de letra eñe. Ata ai podiamo yega. Eñe rrepresenta balore ma elebado de tradision ipanika y primero kaeremo muerto ante ke asetar bejasione a simbolo ke a sio y e korason bibifikante de lengua epañola unibersa.

Arturo Pérez- Reverte

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Escrito por Alex como Blogs e Internet, Increibles el 25 de Abril de 2007 a las 9:45 am

Hay ba como dstrozar lo pco k ns kda…

"Hay le has dado", "la disponivilidad", o "A sido seleccionado" son algunas de las frases que me encuentro día a día en los foros, por MSN, en los blogs, en emails… estoy HARTO de destrozar nuestro idioma.

Yo creo que precisamente una persona se bautiza sola con todo esto, al igual que cuando uno chilla en una conversación, por mucho que tenga razón, el solo por el mero acto de chillar de está desacreditando, con el lenguaje ocurre más de lo mismo o incluso peor.

Por eso, me ha encantado encontrarme con la página del Comité Contra las Faltas Voluntarias y el Lenguaje SMS. Desde su Web pretenden hacer ver a los jóvenes, y a los no tan jóvenes, la importancia que tiene escribir correctamente fuera de la pantalla del móvil. La gente tiende a equivocarse voluntariamente utilizando un lenguaje para ahorrar caracteres en sitios donde el límite de carácteres no existe. Esto, obviamente, no es correcto, además de que a muchísimas personas les cuesta entender ese vocabulario.

Pretenden por tanto concienciar a la gente y hacerle entender que Internet no es un teléfono móvil, y que aquí hay que escribir correctamente. Hacerle ver a la juventud que el idioma, por no usarlo frecuentemente, está perdiéndose poco a poco y llegará un día que nadie sabrá escribir correctamente.

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Escrito por Alex como Como la vida misma el 17 de Abril de 2007 a las 10:01 am

¿ Ordenador o computador ? La cohesión del lenguaje

Reflexión sobre el origen y el uso de dos vocablos que todos usamos prácticamente todos los días, dependiendo de nuestro lugar de nacimiento: ordenador y computador. Los dos se refieren a lo que tenemos delante ahora mismo de nuestros ojos, pero… ¿por qué lo llamamos diferente? ¿cómo hay que llamarlo realmente?

La terminología informática es causa de frecuentes disensiones, apasionadas disputas muchas veces y generalmente desde posiciones irreflexivas, intolerantes e irreductibles. Cuando la masificación de la Informática es innegable urge poner un poco de orden en un tema tan importante como el uso de nuevas palabras en nuestra lengua: el español.

Es oportuno propagar la inquietud por el uso correcto del español cuando en el discurso está involucrada la Informática. Es oportuno porque los medios han tomado parte en ese discurso y, por tanto, la difusión del mismo se hace masiva. Y es natural intentar transmitir esa inquietud a través de los mismos medios utilizados para difundir ese discurso. Parece lógico que ese intento comience por el análisis del término "ordenador".

Describamos en primer lugar el ámbito geográfico donde el término y sus homónimos son usados.

En España el término "ordenador" está muy extendido para designar a "la máquina" por excelencia de la Informática. Hay una minoría, en general universitaria, que usa indistintamente los términos "computadora" (o "computador") y "ordenador". Muchos menos somos los que sólo usamos el término "computadora". Pero solamente en España se usa la palabra "ordenador", que es absolutamente desconocida en América. La comunidad americana de habla española sólo usa la palabra "computador" y también "computadora", aunque esta última en menor medida.

Los términos "ordenador" y "computador/a" no son más que una muestra, aunque , eso sí, muy significativa, de la diversidad existente en nuestra comunidad lingüística sobre el uso de palabras nuevas debidas a la Informática y, en general, a la Ciencia y la Tecnología. Ante esta diversidad caben algunas preguntas. ¿Qué términos se deben usar? ¿Se debe hacer algo para unificar la terminología informática? ¿Se puede hacer algo? ¿Tiene sentido hacerlo? Existe una preocupación real por defender el idioma de un uso irreflexivo y, por tanto, incorrecto del mismo. No es nuestro objetivo, aquí y ahora, analizar esta importante cuestión general, quizá la más importante cuestión actual de la cultura hispánica.

Permítasenos, antes de retomar el hilo, invocar un paradigma lingüístico cuya fuente, para mí al menos, es el académico Gregorio Salvador. Dice D. Gregorio, en síntesis, que hay que hacer un esfuerzo por mantener la cohesión del lenguaje. Cohesión procede de cohaesum, supino del verbo latino cohaerere, que significa estar unido. De acuerdo a ese principio, parece claro que un mismo concepto u objeto informático no debe recibir nombres distintos dentro de una misma comunidad lingüística. No merecería la pena escribir estas líneas sin estar convencido de la importancia de intentar mantener, dentro de los límites razonables, un español cohesionado en estas parcelas nuevas de la cultura.

Retomemos el hilo argumental después de esta declaración de principios. Aún no hemos aludido a todos los homónimos de "ordenador" que se han usado en español. Antes que "ordenador", en España se usó la palabra "calculadora". En los años 50 los pioneros españoles, encabezados por el Prof. García Santesmases (+ 1989), utilizaban ese término. Pongamos de relieve que en 1946 se publicó el artículo "Preliminary discussion… calculator", germen de la estructura que desde entonces lleva asociado el nombre de su inventor, John Von Neumann, estructura que desde entonces tienen las computadoras. Como se ve, los pioneros usaban la palabra "calculator". Sus seguidores españoles no hicieron más que "españolizar" el término que fue usado incluso durante toda la década de los 60.

Trasladémonos ahora a Francia. Hacia 1962 aparecen dos palabras nuevas en los ambientes universitarios franceses: "Informatique" y "Ordinateur". Ambas tienen una rápida difusión y aceptación en el país vecino. Por ejemplo en 1963 ya existía en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Toulouse un "Laboratoire d'Informatique". En España se adoptó rápidamente la palabra Informática, pero esa rapidez no se dio con la palabra "ordenador". Prueba de ello es la traducción del libro "IFIP-ICC Vocabulary of Information Processing", Ed. North Holland, 1966. Dicha traducción fue hecha por un grupo mixto de informáticos procedentes de la Universidad, del C.S.I.C. y de la industria informática, por lo que representa fielmente el estado de la Informática española en aquel tiempo. Pues bien, "computer" se tradujo por "calculadora".

La palabra "ordenador" aparece escrita por primera vez en un diccionario de Informática en español en 1972. Es el Diccionario-Glosario de Proceso de Datos Inglés-Español, IBM, 1972. La adopción del galicismo tiene un éxito fulgurante, directamente proporcional al crecimiento de usuarios de Informática, influidos por los profesionales comerciales. En la Universidad y los Centros de Investigación el número de personas y los medios dedicados a la Informática no crecían al ritmo que requerían los tiempos. No dio tiempo a reparar en este fenómeno lingüístico. Bastante había con hacer lo que se podía, como para preocuparse, además, de los fenómenos sociolingüísticos.

Todos adoptamos la palabra "ordenador". Pero ¡es tan apasionante la lengua! Sobre todo para un profesor. Es imposible sustraerse al impulso de reflexionar sobre la mejor forma de comunicar conocimiento. Y con el tiempo uno se va preguntando sobre el origen y la corrección de las palabras que emplea, y de las que emplean los otros.

Hoy en la elección, si es que hemos de elegir un término, no entra ya "calculador/a". Desde hace mucho tiempo, la palabra "calculadora" se reserva para las maquinitas aritméticas de mano y las derivadas de ellas. Ahora la elección está entre "ordenador" y "computador/a". El género carece de importancia. Un "computador" (masculino) es un sistema (masculino) y una "computadora" (femenino) es una máquina (femenino). Pero es curioso que sólo se diga "ordenador" y no "ordenadora". Esta curiosidad queda para los estudiosos de los fenómenos sociolingüísticos.

Ahora bien, vamos al fondo. ¿Qué significa "ordinateur"? No se debe entrar al trapo de los que defiendan el uso de la palabra ordenador porque éste realiza "ordenaciones" (operaciones de ordenación). Puede hacer más, muchísimo más, que ordenar elementos ordenables. Admitir esa denominación por esa causa sería como admitir la designación del todo por una parte solamente. Tampoco es válido el argumento basado en la acepción de "orden" como "instrucción". "Ordinateur" viene definido en francés así "…qui émite ordres". En definitiva, quien da órdenes, no quien las recibe. Por tanto el uso de la palabra ordenador es una incorrección semántica.

Incluso en posesión de los conocimientos ya expresados, cuando nos dirigimos genéricamente a destinatarios de la comunidad hispanohablante, o a un miembro no español de la misma, empleamos el término "computadora". Sin embargo, cuando el destinatario es español, solemos usar el término "ordenador". Es decir, constatamos un hecho, el estado de descohesión lingüística, y lo mantenemos. Somos conscientemente incoherentes. Los hispanoparlantes de otros continentes no. Siempre usan "computador/a", siempre. Y no van a cambiar. Tienen la razón de la fuerza numérica, pues son casi diez veces más que nosotros. Y nosotros, los españoles, carecemos de argumentos lingüísticos sólidos para convencerles.

¿Qué podemos hacer aquí? Sería más lógico que, si hay que hacer algún cambio, lo hiciésemos nosotros. Deberíamos hacerlo en aras de la cohesión de nuestra lengua. Sería hermoso el no seguir ejerciendo el españolísimo "sostenella y no enmendalla".

Antonio Vaquero Sánchez es catedrático de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad Complutense de Madrid. Publicado en El Mundo en Febrero de 1997.

La pena es que la descohesión linguística existe en casi todas las ramas de la ciencia y tecnología: coche – carro, estilográfica – pluma fuente, bolígrafo – esferógrafo, manzana de casa – cuadra de casas… ¿alguien conoce más?

¿No sería lógico que, ante la salida de cualquier aparato o dispositivo, maquinaria etc, una sección de la Academia y sus correspondientes americanas se pusieran de acuerdo para denominar al objeto por igual y darlo a conocer? Lo que se hace ahora es traducir directamente del inglés (normalmente) y adaptarlo al español, en cada sitio a su manera. De ahí que aquí digamos móvil y en América celular.

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