Es un hecho que culturalmente todos sabemos por estas latitudes, pero los que no hayan vivido la experiencia de vivir un año por encima de latitud 60, no pueden ni siquiera imaginar cómo se vive tener un día completo de Sol, y otro día, y otro día … y que nunca se ponga el Sol. Debe ser muy duro psicológicamente para el cerebro humano soportar meses entero de día, sin oscuridad, y del mismo modo, después sufrir lo contrario, una noche contínua.
Todo se debe a la inclinación del eje terrestre respecto al plano orbital alrededor del Sol. Como la Tierra está "volcada" unos 23 grados respecto al movimiento de su traslación, esto provoca que cuando el polo Norte está "apuntando" más hacia el Sol, esas zonas altas de la Tierra, por más que giren, nunca ven esconderse al Sol por debajo del horizonte.
Con Google Earth he podido capturar esta explicación (que puede quedar un poco tosca en "papel") y explicarlo de una manera visual:
Como se puede apreciar, en verano, con el eje inclinado "hacia el Sol", el globo terrestre tiene zonas siempre iluminadas. En la animación se ha dejado estática Europa para apreciar el movimiento del terminador (la línea imaginaria que separa zona iluminada de zona oscura) más claramente.
Para apreciarlo de manera conjunta, en Youtube he encontrado este video que filmaron desde algún país muy al norte (supongo que Noruega o Finlandia), en donde se ve el Sol "intentando" ponerse sin llegar a conseguirlo. El video muestra 1 semana completa en la que no se pone el Sol, rozando el horizonte de noche y subiendo ligeramente de día, ya que en estos casos el Sol no consigue estar tan alto como lo está en el ecuador.
¿Cómo es posible que la Luna esté por delante de la montaña en esta fotografía? Es un juego de luces y sombras muy curioso porque lo que vemos al fondo, no es una montaña sino la sombra de la misma. Está muy bien explicado en la foto de hoy de Observatorio.
Lo primero que podríamos pensar al ver esta imagen es que algo raro podría ser ese punto del horizonte de donde parece sale una sombra negra. Si lo vemos con detenimiento, podríamos seguir deduciendo que es al revés, que una especie de foco gigante está iluminando la parte superior de la humareda y que la sombra la proyecta… ¿hacia el Sol?
Pero nada más lejos de ello, es precisamente el Sol quien actúa de ese foco gigante, y lo que vemos al final del horizonte, que recibe la sombra, es la Luna.
Esta espectacular imagen fue realizada por Pat McCracken durante el lanzamiento del transbordador Atlantes en 2001.
Con dicha explicación podemos deducir que el Sol, la Tierra, la Luna y el humo del cohete estaban perfectamente alineados para esta fotogénica coincidencia.
Y es que existen muchos factores que se han dado en esta fotografía. Lo primero que la humareda del cohete es lo suficientemente densa y está lo suficientemente alta como para hacer sombra. Lo segundo que el momento es el adecuado, justo al anochecer de un día de Luna llena, donde el Sol está ya oculto para un observador en Tierra, pero todavía ilumina cuando la elevación del terreno es suficiente, y que la Luna, al estar en fase llena, está justo en ese momento en el lado opuesto al Sol en el horizonte, y por tanto, recibe exactamente la sombra de un objeto que se interpone entre los dos astros.
Un momento preciso en donde para un observador en tierra el Sol acaba de irse, y la Luna acaba de salir.
¿Por qué se producen esos rayos de oscuridad? Simplemente por la sombra. Las nubes que están cerca del horizonte pueden bloquear la luz del sol, y crean sombra (como todo objeto al que se le aplica una luz). Como el Sol está prácticamente al mismo nivel que esas nubes, la sombra se proyecta sobre la manta de nubes que sigue.
La forma de entenderlo es muy sencilla. Si pones un palo pegado al techo de una habitación, verás como la bombilla crea una sombra muy larga de ese palo en el techo. Aquí, al haber tal capa de nubes, el efecto es el que vemos.