«Si resultase que esta ecuación fuese incluso ligeramente incorrecta, el impacto serÃa enorme, dado el grado en que la relatividad especial está entretejida en la fÃsica moderna y en aplicaciones cotidianas como el sistema de posicionamiento global por satélite», explican Simon Rainville (del Instituto de TecnologÃa de Massachusetts, EE UU) y sus colegas en Nature.
E=mc2 (o energÃa igual a la masa por la velocidad de la luz al cuadrado) expresa que la masa y la energÃa son intercambiables, y predice que una cantidad muy pequeña de masa es equivalente a una enorme cantidad de energÃa porque c2 (la velocidad de la luz al cuadrado) es un número muy grande. Es, entre otras cosas, la clave de la radiactividad y de la energÃa atómica, donde una pequeña cantidad de materia se transforma en una ingente cantidad de energÃa.
La decena de cientÃficos de EE UU, Canadá, Reino Unido y Francia, liderados por Rainville, han hecho medidas muy exactas de masas y energÃa en el ámbito de la escala atómica.
A grandes rasgos el experimento se basa en la predicción de la ecuación, según la cual cuando un núcleo atómico captura un neutrón y emite un rayo gamma, la diferencia de masa entre el núcleo atómico inicial y final, multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, debe ser igual a la energÃa liberada en forma de rayos gamma. Los cientÃficos han hecho los experimentos en una instalación de alta precisión para determinar la energÃa de los rayos gamma y una trampa electromagnética para determinar los cambios de masa.
«Ã‰sta es, que sepamos, la más precisa prueba directa de la ecuación», dicen los cientÃficos en su artÃculo. «El resultado es 55 veces más preciso que los test directos de E=mc2 anteriores».
La sencillez, profundidad y belleza de esta célebre ecuación de Einstein, admirada y alabada por los cientÃficos desde hace 100 años, ha alcanzado una popularidad de masas, como un mito cultural del siglo XX. Es la ecuación perfecta que cabe impresa en la pechera de una camiseta.