Los hombres, ciertamente, somos más impulsivos, agresivos y groseros conduciendo. Incluso yo mismo he caÃdo en el pecado de pensar aquello de que tiene que ser una mujer la que conduce «aquel coche que acaba de hacer esa barbaridad» y luego ver que es un hombre. Aun asÃ, ciertamente, en lo que a barbaridades se refiere a corta distancia personalmente veo más de mujeres que de hombres, pero luego entro en ese detalle cuando hable de la mujer.
Parece que el hombre puede ser todo lo cordial del mundo para intentar ligar con una mujer abriéndole la puerta o ayudándola en otras situaciones, pero cuando se mete dentro del habitáculo, parece que llevamos una nave espacial último modelo con láser de protones… Creemos que nuestros vehÃculos son autos de choque, que nunca usamos para no rallarlos, pero que nos quedamos con ganas. El que más sufre en esto, por cierto, es el volante, que se lleva todos los mamporros de la ira que acumulamos semáforo tras semáforo.
Los hombres corremos muchÃsimo más que las mujeres, infringimos las normas de velocidad mucho más, y las imprudencias que realizamos son, en exceso, mucho más peligrosas y teñidas de la etiqueta «mortalmente», que las que hacen las mujeres.
Y los datos asà lo atestiguan, los hombres (en relación, ya que existen casi el doble de conductores que de conductoras) cometemos más accidentes.
Por otro lado, las mujeres son mucho más prudentes y calmadas conduciendo. En todo lo que conduzco me he dado cuenta que, en términos generales, las mujeres conducen mucho mejor que los hombres y se adaptan más a las normas, saltándose muchas menos. Por ejemplo, en carretera pocas veces se ve a una mujer a más de 140, adelantando en lÃnea contÃnua o conduciendo motos peligrosamente.
Pero en cortas distancias las mujeres suelen cometer muchas infracciones leves… me explico. Aunque, como comentaba, son bastante menos peligrosas que las que cometen los conductores varones, las pequeñas infracciones que cometen las mujeres dentro de la ciudad (en distancias cortas) son bastante más desquiciantes, sobre todo, uniendo a esto la ira acumulada que un hombre, de por sÃ, genera dentro de un habitáculo con cuatro ruedas.
Normalmente, son ellas las que realizan el giro de la muerte, que asà lo he bautizado personalmente, a la incorporación a otro carril sin importarle el resto del tráfico. En toda mi vida que llevo conduciendo es la única pega que he visto que la mujer tiene al volante. En serio que es lo único que veo que hacen mal: no respetar las flechas pintadas horizontalmente en los carriles y que indican la obligatoriedad de giro de cada carril. No paro de ver giros imposibles e incorporaciones bruscas, incluso la mayorÃa sin intermitente, elemento que indistintamente del sexo parece olvidado, y que cuando se usa, parece que tiene preferencia de giro, cuando no es asà además.
Como decÃa, bien es cierto que estas imprudencias de las mujeres son menos peligrosas que ir a 150 por carretera, y de ahà que, estadÃsticamente, el nivel de mortandad en accidentes esté protagonizado por los hombres. La otra queja que se les suele echar a las mujeres es lo «lentas» que van, pero sinceramente, creo que ahà no tenemos razón, puesto que mientras que vayan a un mÃnimo de 20 por ciudad y 80 por autopista, no podemos hacer nada por más que nosotros queramos correr y correr y correr.
Asà pues, e intentando (todavÃa) ser objetivo, creo que los hombres somos más agresivos, irascibles e imprudentes conduciendo, y las mujeres más pasotas con el resto de vehÃculos en giros por ciudad. Creo que podrÃa ser un resumen muy amplio y genérico porque casos particulares hemos visto de todo.
Aprovechando esto querÃa lanzar una queja que he visto en televisión en un debate reciente: la policÃa también deberÃa hacer controlas «anti-maquillaje», que no seré el único que ha visto depilarse las cejas o pintarse los labios ¡mientras se conducÃa!.
Resumen general: la mujer conduce mejor, y eso es innegable :P
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