¿Qué ocurrirÃa si el 90% de las personas que ven estos programas cambiaran de canal a otro que no hubiera este tipo de contenidos? En apenas unas semanas las cadenas de televisión tendrÃan que variar su programación. ¿Por qué no lo hacen? Porque vemos estos programas.
La audiencia manda en la televisión desde que ésta se inventó. Lo que vemos es lo que se queda (ejemplo con «Escenas de matrimonio» que desplazó el regreso de vacaciones de «Camera Café»), y lo que no se ve se descarta rápidamente (ejemplo con «Ana y los Siete»).
Hace poco el canal Cuatro estrenó un programa llamado «Vidas anónimas», en el que nos invitaba a comprobar que la vida corriente de la gente corriente es mucho más interesante que la de los famosos. Yo personalmente prefiero ver cómo es la dura vida de un taxista, de un mercader o de un empresario, antes que conocer las (posibles, normalmente inventadas) injurias entre «famositos» y la cantidad de mentiras que se crean para ir ganando dinero entre programa y programa.
Pero por lo visto en general esto no es asÃ. No hago más que leer y escuchar crÃticas de estos «programas de corazón» pero ¡leñe, si están ahà es porque todavÃa se ven! Incluso programas que se meten con estos programas han desvariado y copiado este tipo de audiencia pero tiñéndola de friki. Me refiero, por ejemplo, a «Sé lo que hicisteis», un espacio de humor que ha modificado su formato ofreciendo ahora prácticamente un 100% de vÃdeos de programas de corazón, comentados de forma jocosa por Ãngel MartÃn. Es decir, su eslogan es «nos reÃmos de estos programas pero el nuestro es una mezcla de lo mejor (peor) de todos ellos». Están haciendo exactamente lo mismo, utilizar el sensacionalismo barato y la hipocresÃa desmedida para realizar un programa que se jacta de ello. Una pequeña incongruencia reÃrse de lo que uno hace.
Todos estos programas crean la llamada «televisión basura» que todos conocemos, y todos aprobamos, porque está en nuestra mano que esto cambie, pero no será asÃ. A los españoles nos encanta ver a gentuza en televisión discutiendo de forma incivilizada, nos encanta conocer las querellas impuestas, las reuniones «Ã©lite» a donde van estos personajes, sus aventuras amorosas quÃntuples con los «ex» de sus mejores amigos, sus hijos no reconocidos, las fotos de su último baño y la celulitis que tiene porque su pareja no la satisface en la cama, sus devaneos con la prensa, …
Somos la mano que da de comer al producto más asqueroso y querido por todos… Seguiré escudriñándo la programación para no tener que toparme con tal descarado insulto a la evolución del saber y la comunicación.
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