Me pregunto ¿por qué los ministros juran o prometen el acatamiento a la Constitución ante una Biblia y un crucifijo, al más puro estilo del dictador Franco? ¿es ese un acto público propio de un Estado aconfesional? Teniendo en cuenta que en España existen más de un millón de musulmanes, un futuro ministro con esa religión serÃa factible ¿tendrÃa derecho a exigir el Corán en dicho acto? Para los que defienden una sociedad laica, imágenes como la reciente toma de posesión del Gobierno, y otras manifestaciones de privilegios de la religión católica (Concordato, financiación, etc.), son aguijones para una batalla que puede ser larga.
Los menos escrupulosos en las relaciones polÃtico-religiosas, apelan a las constumbres. Y eso es lo que vemos cada vez que se existe un cambio de Gobierno.
Pero los sÃmbolos religiosos no tienen base legal. Uno puede elegir entre jurar o prometer una serie de acatamientos, pero en ningún sitio hace referencia a los sÃmbolos religiosos. Pero incluso jurar implica «afirmar o negar algo, poniendo por testigo a Dios, o en sà mismo o en sus criaturas«, según indica el diccionario de la RAE. Con esta escusa, algunos argumentan que se necesita la presencia de los sÃmbolos religiosos.
Cuando los diputados y senadores acatan los preceptos constitucionales al comienzo de cada legislatura, utilizan una fórmula similar, y en el Parlamento no aparecen ni Biblias ni crucifijos. Solo que algunos utilizan «jurar» y otros «prometer» en la posesión de su escaño, aunque semánticamente no es lo mismo.
Por ejemplo en Francia, no hay juramento ni ceremonia oficial de toma de posesión de ministros y miembros del ejecutivo. La estricta aplicación del principio del estado laico impide, en cualquier caso, la utilización de sÃmbolos religioso. Algo similar ocurre en Italia, aunque si juran el jefe de Gobierno y sus ministros, pero no lo hacen en presencia de sÃmbolos religiosos.
La ciudadanÃa en nuestro paÃs es muy diversa, de hecho tenemos un amplio arco iris cultural, y puesto que ha desaparecido la uniformidad moral y religiosa, necesitamos más laicidad para afrontar la pluralidad y evitar el integrismo antagonista que pretende recortarla e imponerse a los demás.
Escrito por: Toni (Cosas Sencillas).