A lo largo de la literatura cientÃfica encontramos numerosos experimentos en los que la conducta altruista, de una persona, decae significativamente si se encuentra en presencia de otros. Desgraciadamente, este hecho también queda constatado en nuestro dÃa a dÃa, como el famoso caso de Catherine Genovese, que fue asesinada en Nueva York, tras sufrir reiterados ataques, en diferentes tiempos y sitios, durante aproximadamente una hora. La policÃa recogió, al dÃa siguiente, declaraciones de ¡38 testigos!
Las explicaciones, a estos sucesos, las encontramos, principalmente, en nuestros pensamientos.
Si estamos solos las únicas opciones son ayudar o permitir que suceda, lo que entrarÃa en conflicto, directo, con nuestro sistema de valores y con las zonas de nuestro cerebro que nos impulsan a la ayuda. Sin embargo, si estamos en presencia de más gente, las opciones son mayores, y parece que la responsabilidad se reparte entre todos; ya no me corresponde toda la ayuda, sino una fracción de la misma, lo que, sin duda, resulta menos confrontable.
De igual modo, si interpretamos la situación como ambigua, ha quedado demostrado que las reacciones, de los demás, nos sirven de guÃa, por lo que si los demás no ayudan… (por algo será).
También es un freno para nuestra acción, el miedo a la trasgresión de normas o el ya famoso, “hacer el ridÃculoâ€, ya que la posible evaluación negativa también es un inhibidor de nuestras acciones.
En conclusión, la próxima vez que te encuentres en un lÃo, intenta lanzarte a ayudar lo antes posible, ya que tu conducta será interpretada por los demás de manera clara e inequÃvoca y facilitarás, de esta manera, la ayuda de todos.
Este es uno de los primeros artÃculos que saldrán publicados en el nuevo proyecto en el que me embarco, un blog de psicologÃa cotidiana, para todos y de fácil explicación, que nos mostrará por qué somos como somos o nuestro comportamiento en diferentes situaciones. Estará llevado por un equipo de psicólogos profesionales. Esta semana lo anunciaré ;)