Ahora, con Internet, todo cambia. Conocemos a muchÃsimas más personas, que en muchas ocasiones son solamente un nick o un alias, un nombre en la pantalla que escribe cosas, que sabemos en qué página Web encontrarlo pero poco más.
La lista de conocidos se extiende numerosamente cuando visitamos foros o páginas de opinión y cada dÃa vemos más o menos a las mismas personas entrar y opinar sobre algo.
Es el caso de Observatorio, donde cada dÃa se comenta la foto del dÃa, y donde ha ocurrido un desafortunado suceso.
SolÃa comentar una persona llamada Joel y de repente un dÃa dejó de hacerlo. Tras pasar unos dÃas, algunos usuarios se preguntaban que serÃa de una persona que entraba prácticamente todos los dÃas a dar su opinión personal y visión de cada foto.
Unos dÃas después, su hija mayor anunciaba que su padre habÃa muerto en un accidente de tráfico. Se habÃa enterado que su padre era muy aficionado a la página de Observatorio y que le gustaba muchÃsimo, asà como la astronomÃa.
Como vio que mucha gente preguntaba por él nos dio ella misma la trágica noticia. La verdad es que Internet agranda la lista de conocidos y amigos que uno tiene, pero estas noticias son igualmente tristes aunque no conozcas fÃsicamente a esa persona.
Cuando durante meses tienes constancia de personas a través de un foro, por muy digital que sea este entorno, te une algo a ellas, como si fueran un conocido o amigo de «la vida real».
A mi nunca me habÃa pasado, pero estoy seguro que mucha gente ha vivido algún caso similar.
Bueno, tras esta reflexión, no quiero dejar de mandar un fuerte abrazo a Joel, que espero siga disfrutando donde esté de su gran pasión la astronomÃa.