
ImagÃnate que vuelves para trabajar estos últimos dÃas del año y te encuentras con este panorama. Luego, además dentro, sin el dinero de las cajas (las oficinas que tuvieran) y sin ordenadores u otros objetos de valor. Asà gran parte del edificio.
Vergonzoso. Para colmo, los de la oficina de al lado ya les han robado cinco veces en lo que va de año (bueno, eso ya lo llamo dejadez por no comprarse una alarma…, más que mala suerte).