Como decÃa, Oliver Stone, cuando hizo esta pelÃcula supongo que querÃa provocar ciertos sentimientos al que la vea, sobre todo en los momentos finales, cuando están sacando a uno de ellos por fÃn, viendo la luz de fondo, haciendo sÃmil a cuando uno está a punto de morir y «dicen» que se ve una luz. El cómo lo rescatan y lo llevan de nuevo a la vida, y justo en el momento en el que el actor principal está a punto de superarse a sà mismo, justo en ese preciso momento … ¡PLAF! ANUNCIO DE ADSL DE TELEFONICA.
¡A tomar por culo el sentimiento de toda la pelÃcula! ¿Pero quien co***** es el responsable de cortar las pelÃculas? ¿Lo hacen a mala leche queriendo o es aleatorio? Es frustrante. Luego, tras 15 minutos viendo detergentes, coches, móviles, y otros productos «que no venden para otras marcas», vuelves otra vez al emotivo momento de la pelÃcula donde estaban sacando al protagonista que se habÃa debatido entre la vida y la muerte.
¡Que narices! Ahora ya no están sacando a un policÃa que ha estado 20 horas sepultado bajo los escombros y con el que te has solidarizado durante hora y media anterior, sino están sacando a Nicolas Cage, porque la peli sólo le quedan 5 minutos para que acabe y tu tienes más en la cabeza el dentÃfrico o elixir de turno, que el sufrimiento del pobre policÃa.
Que ganas tengo de que la TVE se le gasten los cartuchos de publicidad que tiene, ya que, aunque por ley ya no puede contratar más publicidad desde el 1 de septiembre, todavÃa (eso dicen) tenÃan ya contratada publicidad hasta Navidad. En fin …
Que ganas (más todavÃa) tengo de que me traigan mi nueva tele con el reproducto de BlueRay para poder ver las pelÃculas más a gusto en mi sofá, y poder sentir lo que el director quiere que sintamos con cada una de ellas, y poder evadirme del mundo y centrarme en la verdadera historia de los protagonistas, y no en la de la mente involuntaria de un consumidor más.