Recibo una llamada de un número anónimo y me explica una oferta para una de ellas, con un regalo «fantástico» tecnológico. La verdad es que la oferta de suscripción era jugosa y me apetecÃa volver, ya que era una buena oportunidad de recibir la revista en mi dirección actual sin fallos, y, por qué no, tener también ese gadget que ofrecÃan que me parecÃa interesante.
El problema es que después de soltarme toda la parrafada me dicen que les diga mis datos personales, entre los que se encuentran los 20 dÃgitos de mi cuenta bancaria. Tras explicarles que ya disponÃan de esa información en su base de datos y de que, obviamente, no iba a ofrecer mis 20 dÃgitos bancarios a través de una llamada anónima, les pedà que me dieran un número de teléfono de la editorial «HF» (que es la de la revista) para yo mismo llamar, y seguir con la conversación.
Me dieron dicho número y me dijeron que preguntara por un tal «Jose Carlos». Llamo a los pocos segundos, y me dicen que no hay ningún Jose Carlos ahà y que no pueden hacer nada por ayudarme, ya que el equipo comercial de ventas está en otro «edificio» y no me pueden pasar la llamada.
Tras unas horas recibo de nuevo la llamada del «tal Jose Carlos» (de nuevo desde un número anónimo) y le explico que no he podido ponerme en contacto con él, y que no voy a aplicar a dicha oferta si no estoy seguro de quien es la persona que está al otro lado de la lÃnea.
Final de la historia para mÃ: me quedé sin esa suscripción. Aun asÃ, me he suscrito por Internet que también tenÃan el mismo regalo.
Final de la historia para él: se queda sin un suscriptor más en su cartera de clientes como comercial, con lo que no ganó esa comisión.
¿No deberÃan estos comerciales «atrapa suscripciones» llamar desde un número real y visible y poder dar la confianza de que trabajan realmente para la editorial HF?