
Ay, Jesús, Jesús… ¿no podrÃas quedarte quietecito en la Iglesia? Nos vas a marear apareciendo en tanto sitio diferente. Que ya sabemos que eres omnipresente, no hace falta que lo demuestres…
Espero con impaciencia el dÃa que aparezca en el cielo, asà en grande, como debe ser… porque en el culo de un perro ya ha aparecido.