Cobro mucho menos ahora, trabajo más, pero al menos me siento limpio conmigo mismo y con lo que hago. Ha pasado como decÃa algo más de un año y querÃa hacerme a mi mismo la reflexión de ese cambio, y cuanto más lo pienso menos me arrepiento del paso que di, y más feliz estoy con mi nueva vida, además, en una nueva ciudad, conociendo a mucha más gente, aprendiendo muchÃsimo más, y abriendo nuevos negocios.
De nuevo, hace unas horas, he podido escuchar lo que creo que todos deberÃan escuchar una vez al año, cuando se avecinan cambios o se celebran aniversarios de esos grandes cambios: el discurso de Steve Jobs.
He aprendido uno de los tópicos de la vida, aquel que dice que el dinero no da la felicidad. Y lo he aprendido muy bien. Prefiero menos que ganado de una forma más ética. Prefiero ser feliz. He pasado uno de los mejores años de mi vida, un año libre, profundo y de aprendizaje. Gracias «vida» por darme la oportunidad de elegir.
Sólo puedo aconsejar a los que estén en tesituras similares a la que estuve, que no tengan miedo a un cambio, si el corazón llama más que la razón.
Cuando tenÃa 17 años, leà una cita que decÃa algo como: “Si vives cada dÃa como si fuera el último, algún dÃa tendrás razónâ€. Me marcó, y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “Si hoy fuese el último dÃa de mi vida, ¿querrÃa hacer lo que voy a hacer hoy?†Y si la respuesta era “No†durante demasiados dÃas seguidos, sabÃa que necesitaba cambiar algo