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Cómo vive un perro la llegada de un nuevo miembro a la familia



Cómo vive un perro la llegada de un nuevo miembro a la familia
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¡Hola amidogs! Hace tiempo que no os cuento mucho por aquí, ya sabéis que por instagram no paro (@turbo_greyhound)… Si me seguís por allí seguro que ya sabréis que: ¡¡¡TENGO UN NUEVO HERMANO!!! Canino, como yo… Y es que no hemos podido ocultar la emoción que hemos vivido en casa en estos días…

Y quién es él…

Mi nuevo hermano se llama Koko, vino con ese nombre y con él se ha quedado (igual que pasó conmigo). Tiene 2 meses y medio y es un galguito adoptado negro y blanco (es muy guapo, ya veréis las fotos al final). La asociación Azar de Zaragoza adoptó a su mamá preñada y ya en una casa de acogida dio a luz a 6 preciosos perretes todos negros y blancos. Queremos dar también por aquí las gracias a la asociación Azar y a la casa de acogida que cuidó tan bien a la mamá y a los pequeñines, al igual que a muchas otras asociaciones, como Galgos del Sur que me salvó a mí, es súper importante la labor que hacen, ¡¡se tienen el cielo ganado!! ❤

¿Aumentar la familia?

Mis humanos habían pensado que algún día me darían un hermanito, por un lado para que me hiciera compañía y fuera mi alma gemela, y por otro para dar un hogar y mucho amor a otro perrete que lo necesitase… Pensaron que idealmente podría ser un galgo también, con el que pudiese correr como un loco en el parque y porque tenemos la facilidad de generar una #galguitisaguda que ya había hecho mucha mella en ellos, aunque lo importante, sin lugar a dudas, era optar por la ADOPCIÓN de un animal que lo necesitase, sin importar la raza.

Pero aunque tuvieran esto en mente, nunca llegaba el momento de dar el paso…

La decisión

Mi humana vio un mensaje en Facebook en el que se contaba que Koko necesitaba una casa con mucha urgencia en Zaragoza (solo con dos días de plazo), todos sus hermanos ya estaban en sus respectivos nuevos hogares, pero faltaba él. Vieron tres fotos de él que les llegaron al alma y contactaron con la persona que indicaba el mensaje. A esta persona (seguramente tras investigar toda nuestra vida pública en redes sociales) le debimos parecer un hogar ideal para Koko y en dos días iban a presentárnoslo… ¡¡Madre mía!!

Momentos tensos…

Vivimos unos duros momentos, yo no sabía que era tener un hermano… Aunque había convivido en algunos momentos con mis primas Dula y Laia en la casa de mis abuelos, esto no era lo mismo, iba a tener que compartir TODO (¡incluido el amor de mis humanos!) con él, no estaba muy convencido.

Y para más inri notaba a mi humana muy muy muy nerviosa… y eso no me gustaba. Ella decía que no durmió nada las dos noches siguientes a la decisión, pensaba que no lo iba a aceptar bien, que tendría muchos celos (porque yo soy muy pero que muy mimosón)… y en esas estaba ella, dándole demasiadas vueltas a la cabeza.

El momento de la verdad

Dicen que cuando van a presentarnos a el que será un nuevo miembro de la familia es mejor hacerlo en un lugar neutral, pero en nuestro caso no pudo ser así, porque Koko no tenía la última vacuna del parvovirus y todavía no podría salir a la calle, con lo cual nos presentaron en mi casa, con todas mis cosas… ¬¬

Y por fin viene Koko, con dos chicas de la asociación, y empieza a olisquear todo y a mis humanos. Venía muy contento, moviendo el rabito todo el rato y también vino contento a conocerme a mi. Al verle todo mi mundo se paró, quiso jugar conmigo, cogía mis peluches, se subía a mis camitas, me olió y quiso jugar conmigo… A pesar de que nunca he sido muy de jugar con perros de tan pocos meses (siendo realistas, los bebés son unos plastas…) con Koko en ese mismo momento me puse a jugar por todo el salón y entonces vi como la tensión desaparecía de la cara de mis humanos y entendí que el pequeño Koko se iba a quedar para siempre y que iba a ser mi mejor amigo…

La llegada de un nuevo bebé (perruno)

Los primeros días de convivencia con Koko fueron muy bien también, yo estaba un poco nervioso y babeaba mucho, supongo que las cosas habían cambiado mucho… por estar todo el rato pendiente del pequeño ya no dormía 18 horas al día, y estaba tan cansado… Yo sabía (lo llevo en mi ADN) que también era mi tarea enseñarle ciertas cosas (por ejemplo a no venir corriendo como un loco y saltar sobre mí cuando estoy tranquilamente descansando…) y para ello le tenía que gruñir un poco. A mis humanos no les gustaba esto, que le gruñiera o ladrara, pero pronto entendieron que es mi manera de comunicarme con él y que es así como le puedo poner ciertos límites ¯\_(ツ)_/¯

 

Somos uña y carne desde el primer momento, yo además, como buen hermano mayor tengo las siguientes tareas:

  • Le defiendo cuando le persiguen en el parque (aunque sea jugando)
  • Le dejo todos mis juguetes, mis camitas y todas mis cosas
  • Juego muchísimo con el, dicen que somos un poco brutotes pero nos gusta jugar así…
  • Duermo junto a él y me despierto cuando sueña que llora
  • Le dejo morderme con esos dientecillos de alfiler que tiene

¡¡Qué suerte he tenido porque he encontrado a mi más mejor amigo y hermano!! ❤

nerea

Trabajo y disfruto con el Marketing Online y soy viajera por vocación. Disfruto cada viaje, las novelas de intriga, el sushi y los paseos con mi perro Turbo.

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