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Relacionadas , no hay nada parecido :P
Me llegaban sugerencias desde hace tiempo que pusiera las imagenes diarias de Observatorio en su RSS, que hasta la fecha era un RSS por defecto con el texto normal, pero claro, Observatorio tiene algo especial que es la imagen en sí de cada día.
Desde hoy ya está disponible las imagenes en ámbas versiones. Cuando el lector de RSS lee sólo los textos cortos aparece el icono de la foto, y por defecto, con el texto grande, aparece la foto en un tamaño bastante aceptable para verla.
Así que el RSS por fín ha aterrizado en Observatorio
A pesar de la manipulación histórica de tantos timadores y mangantes…
Que sí, hombre, que ya era hora, que en toda esta lista de 'los más vendidos', en este concurso inaudito de ignorancia, manipulación y mala fe a la hora de reinventar la Historia, uno está hasta la línea de flotación de oír siempre a los mismos, como si el resto hubiera oficiado de comparsas en la murga.
Y hete aquí por fin que alguien reacciona como es debido, y dice venga ya, y decide que ya es hora de poner en su sitio a unos cuantos timadores y mangantes, de esos que les pagan pesebres a sus historiadores de plantilla para que descosan y vuelvan a coser la historia a medida, y luego la meten en los libros de texto y se montan unas películas que ya las hubiera querido Samuel Bronston.
Eso mientras los que saben se callan, porque son unos mierdecillas, unos 'vendidos', o por el qué dirán, o porque les interesa. Y de ese modo terminamos viviendo en una España virtual, que no la conoce ni la madre que la parió.
Así que olé los huevos de Aragón, o de quien decidiera montar la exposición Aragón, reino y corona. En toda esa mentecatez de la que hablaba antes -ahora resulta que existió un imperio catalán que hasta hace cuatro días pasó inexplicablemente inadvertido a los historiadores, o que los irreductibles vascos nunca se mezclaron en las empresas militares ni comerciales españolas- Aragón había estado mucho tiempo callado, pese a tener muchas cosas que decir, o que matizar, desde aquel lejano siglo onceno en que Ramiro I, contemporáneo del Cid, sentaba las bases de un reino que abarcaría Aragón, Valencia, las Mallorcas, Barcelona, Sicilia, Cerdeña, Nápoles, Atenas, Neopatria, el Rosellón y la Cerdaña, y terminó formando la actual España en 1469, gracias al enlace entre su rey Fernando II de Aragón e Isabel, reina de Castilla.
Ése es el hecho cierto, y no lo cambian ni el mucho morro ni el reescribir la Historia; incluido el manejo exclusivista y fraudulento de las famosas barras que eran Senyal real no de un reino o territorio, sino de una familia o casa reinante que, como matizó Pedro IV en el siglo XIV, tiene Aragón como título y nombre principal. Casa reinante que absorbió a la casa de Barcelona, extinguida en 1150 por mutua conveniencia y deseo del titular de esta última, el conde Ramón Berenguer; que al casarse con Petronila, hija de Ramiro el Monje, rey de Aragón, adquirió como propio un linaje superior, pero renunciando al suyo, no titulándose más que princeps junto a su esposa regina; de modo que el hijo de ambos, ya con Barcelona incorporada a la corona, se tituló rey de Aragón, y nunca de Cataluña.
Por suerte no todos los archivos han caído en manos de quien yo me sé -tiemblo al pensar qué será de ellos-, y aún quedan documentos donde comprobar lo evidente. Que por cierto, en cuanto a la propiedad histórica de las famosas barras, no está de más recordar que en 1285 la crónica de Bernard Deslot precisaba aquello de: «No pienso que galera o bajel o barco alguno intente navegar por el mar sin salvoconducto del rey de Aragón, sino que tampoco creo que pez alguno pueda surcar las aguas marinas si no lleva en su cola un escudo con la enseña del rey de Aragón.
Así que cómo me alegro, oigan, de que aquel digno y viejo Aragón olvidado, marginado, asfixiado por la perra política de este perro país, aún sea capaz de decir aquí estoy, desmintiendo a tanto oportunista y a tanto manipulador y a tanto mercachifle.
Recordando que existió una corona aragonesa que constituyó el imperio más extenso del Occidente medieval, donde, bajo su nombre y sus barras, Aragón, Cataluña y Valencia compartieron aventuras, comercio, guerras e historia,enriquecieron sangres y lenguas con el latín, el catalán y el castellano, cartografiaron el mundo, construyeron naves, pasearon mercenarios almogávares y dominaron territorios que luego aportaron a lo que ahora llamamos España, con la manifestación de los fueros y libertades propios en aquella fórmula tremenda, maravillosa y solemne: el si non, non heredado de los antiguos godos, mediante el cual los nobles aragoneses -que somos tanto como vos, y juntos más que vos-, acataban la autoridad del rey de tú a tú, reconociéndolo sólo como el principal entre los iguales.
Por eso son buenas estas iniciativas y estas exposiciones y estas cosas. Son muy buenas, incluso higiénicas; y me sorprende que, como antídoto contra la manipulación y la desmemoria que están convirtiendo este lugar llamado España en una piltrafa y en una casa de putas insolidaria y estulta, no se les dediquen más esfuerzos, ocasiones y dinero. Por ejemplo, el que se ha utilizado en la imprescindible urgencia de sustituir La Coruña por A Coruña en los rótulos de las carreteras y auto-vías de toda España. Incluida, supongo, la N-340 a la altura de Chiclana.
De nuevo me conecto a Cai Online (el servicio de banca online de la Caja de Ahorros de la Inmaculada, la segunda caja más popular de Aragón, tras Ibercaja) y tras autenticarme me ofrecen lo siguiente:

Ya no se cuantas veces he dicho que si a este mensaje, porque odio tener que recibir tantos papeles en casa de bancos que lo único que te cuentan es que has sacado dinero, o los intereses, o cualquier otra información que es (hoy en día, al menos para mí) mucho más útil tenerla digitalmente guardada en una carpeta de mi buzón de correo, que en toneladas de papel, que además van a la basura.
Tras multiples veces de activar este servicio, me puse en contacto con la CAI y les conté el problema. Yo no quiero recibir la información en papel y sólo quiero recibirla digitalmente. Su respuesta fue tan tajante como desconcertante: "el servicio de papel no se desactiva activando este servicio online".
Así que… ¿de qué me sirve tener acceso digital a la información si van a seguir quemando 10 toneladas de madera, 5.300 kg de papel …?
Y me imagino que todo será un "checkbox" en alguna casilla de alguna administración interna que me marca como receptor de las comunicaciones en papel. O eso, o peor todavía, que ni siquiera existe esa casilla para desactivar el envío de papel …
Recientemente hemos tenido ocasión de padecer intensivamente un anuncio de un producto lácteo patrocinado con la imagen de la célebre presentadora en el que se nos explicaban sus bondades de forma tan agresiva como falaz.
En él, Susana Griso afirmaba de entrada el efecto inmunitario del yogur en cuestión, y nos instaba a contemplar la demostración de su efecto porque, decía, “para creer hay que ver” dando paso a una animación en la que aparecía un tubo (la barrera de las defensas, explicaba la señora mientras que en las imágenes se intentaba figurar el tubo digestivo para las imaginaciones de los televidentes) lleno de agujeros que eran taponados por unas misteriosas esferas blancas constituyentes del producto.
Se generaba así en los entendimientos, tan poco avezados como bien predispuestos por la belleza y autoridad de la starlette televisiva, una idea falsa pero sin duda de gran efecto y por lo tanto engañosa, al hacer ver que actimel es capaz de reparar las laceraciones que se producen sin más ni más en el intestino, idea que además y subsiguientemente, acarrea la consecuencia de que se sufren daños si no se toma actimel. La acción beneficiosa del actimel se avala además con la citación de un estudio demostrativo de la Universidad de Navarra (un estudio realizado por encargo, es decir, dirigido).
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